Los alimentos que deben predominar en esas comidas serán los hidratos
de carbono, que va a ser el combustible principal para la carrera o
competición. Evitaremos los alimentos ricos en grasas y limitaremos las
proteínas, que pueden hacer las digestiones más pesadas.
Hay que tener mucho cuidado en la cena, porque debe de facilitar el
descanso. Darse un atracón de pasta pensando que va a llenar a última
hora los depósitos de glucógeno es un error, el cuerpo necesita su
tiempo para convertir esos nutrientes en depósitos de energía. Por
tanto la cena será la comida más liviana y evitaremos sobrecargar el
estómago a última hora.
Otro aspecto a tener en cuenta es evitar tomar alimentos nuevos o
exóticos y la comida basura, así no daremos mucho trabajo o sorpresas
inesperadas a nuestro aparato digestivo, que ya si hay nervios de por
medio va a acelerar su actividad. Los alimentos como la coliflor,
patata o refrescos con gas pueden hincharnos e incomodarnos al día
siguiente, así que mejor darles de lado también.
Recuerda que planificar la dieta para una competición también es
importante, después de tanto tiempo entrenando podemos dar al traste
con todo el trabajo por culpa de la comida del día anterior. Dividir
esas comidas en pequeñas tomas con poca cantidad y donde predominen los
hidratos de carbono es la manera óptima para llenarnos de energía y
evitar molestias intestinales.
fuente: vitonica