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Tratamos de rescatar lo que realmente le sucedía al ser humano aquella tarde en que él relataba esa historia”.
Minutos antes de empezar la función, el actor y productor Ari Telch habla de su más reciente producción con Azteca Teatro: El contrabajo, de Patrick Süskind (El perfume), monólogo que se desarrolla en dos actos: la acción transcurre en una habitación de un célebre músico burócrata inmerso en una soledad absoluta y que vive una relación de amor–odio con la razón de su vida y el causante de su agonía: el contrabajo.
La obra es un juego de espejos y contradicciones, al grado de que las pasiones del hombre pueden convertirse en sus propias prisiones.
Esta obra marcó a Telch de forma significativa a nivel profesional, dice a Vértigo el actor mientras prepara su vestuario para interpretar al personaje conocido por él desde hace diez años, cuando montó por primera vez esta pieza. Explica por qué enfrentó este reto escénico de interpretación: “Es la única obra de teatro que escribió Süskind y se ventilan en el texto muchas cosas personales, porque él es pianista y su papá era contrabajista. Imagino que en su infancia oyó mucho de lo que este personaje dice en esta puesta, de esta relación de amor-odio con el instrumento, que es muy agudo, pero también lleno de sentido del humor. Entonces, es muy grato para mí representarla”.
Los orígenes
Entusiasmado, recuerda cómo se involucró con la obra: “Fui a comprar cigarros y me encontré con el libro de El contrabajo. Llamé al director y le dije que tenía una obra maravillosa. Empezamos a buscar quién tenía los derechos y nos pusimos a trabajar mi hermano, el director Nathan Grinberg y yo. Fue un trabajo intenso de análisis de texto. Mientras tenía que hacer otras cosas para sobrevivir, quería hacer esto para vivir”.
Esta obra resulta una oda a la música y al contrabajo, al convertirse en una referencia teatral por su fuerza interpretativa y también un ensayo musical: “Habla mucho de la música y de los músicos. Y tratamos de rescatar lo que realmente le sucedía al ser humano aquella tarde en que él relataba esa historia”.
Música en vivo
El actor se involucró en la dirección y así llegó Francisco Lledías (El otro Einstein), el director musical. “Pensé: ‘Si la voy a remontar y es una obra que me reta, quiero que tenga un plus’. Y ese plus está en la música en vivo, que funciona muy bien, porque la música viva siempre es mejor”.
Con esta versión Ari Telch celebra sus 25 años de actor. “Como intérprete encuentras muy pocos valores en los textos. Cuando tienes la fortuna de que un texto así caiga en tus manos, lo atesoras. Yo he sido hasta este momento preso del contrabajo”. Ahora el actor abraza nuevos retos: “Estamos seduciendo a las sinfónicas y filarmónicas de toda la república para dar funciones de El contrabajo con una orquesta completa, lo cuál sería maravilloso. Es mi deseo para este año”.
En relación con los próximos proyectos, sólo dice: “Yo escogí al contrabajo para hacer teatro y espero que alguien me escoja a mí”.
cosmemo@yahoo.com